miércoles, 21 de septiembre de 2011

Una compañera de la asamblea de Guadalajara, nos cuenta su experiencia en las detenciones ocurridas el 19 de Septiembre en París

Comunicado de lo ocurrido el día 19 de Septiembre en París


Tras una mañana de preparación sobre las acciones a realizar en París, las marchas "Mediterránea" y "Meseta" y gente de la Asamblea de París comenzamos a caminar todos juntos por las calles de la ciudad, con unos cuantos coches de policías y secretas acompañándonos “disimuladamente”.

Una vez que entramos en la isla rodeada por el Sena en el centro de París nos boquearon una de las salidas, por lo que cambiamos de dirección saliendo por la otra. Minutos después volvieron a bloquearnos la calle y empezamos a sentir un gran picor en los ojos y en la cara de repente. Comenzando el protocolo pensado, distribuimos suero fisiológico, líquido para la cara y vinagre para mojar los trapos y vendas que llevábamos. Todo se hizo de la manera más rápida y organizada que la situación inesperada y repentina nos permitió, dejando de nuevo que la improvisación guiara en parte nuestra acción. Y, aunque siendo críticos/as, se podía haber hecho mejor, la preparación y formación previa que se dio de que cada persona supiera lo que debía hacer, disminuyó la presión psicológica de los primeros segundos y nos dio tiempo para sentarnos y unirnos juntos para resistir la represión policial.

Nuestra manera de proceder de forma organizada y pacífica sin dejar que cundiera el pánico les desconcertó, sin que en ese momento supieran hasta que punto pensábamos resistir, siempre de manera no violenta y con una sonrisa en la cara, con plena confianza en las personas de alrededor.
La música jugó también un papel muy importante de desconcierto entre la policía, y de unión y fuerza entre nosotros, con una guitarra y un acordeón que sonaba desde una esquina de una calle de París, cuando la ilusión de la revolución con canciones como "Bella Ciao", reforzó la pasión por cambiar las cosas y luchar por un mundo más justo.

Toda esta resistencia pacífica pero firme por defender nuestro derecho de caminar libremente por la calle hizo sudar a los policías franceses, que no sabían ni que hacer, costándoles mas de cuatro horas meternos en un autobús y varios furgones policiales, utilizando para ello rodillazos, codazos, y gas lacrimógeno restregado por la cara, llegando incluso a luxarle el hombro a un compañero.

Por otra parte, la increíble labor de las personas de comunicación, fotografiando, grabando y escribiendo en directo lo que estaba ocurriendo, así como el apoyo de la gente de alrededor, fueron imprescindibles para lograr lo conseguido, permitiendo también la implicación de los compañeros de las diferentes ciudades en España.
Todo esto, además del acto por parte de los ciudadanos de París y compañeros/as de no dejar que los camiones de limpieza barrieran nuestras mochilas una vez que los furgones nos habían llevado a la comisaría, muestra de nuevo que la lucha, la unión y la solidaridad constituyen la base que cambiará el mundo.

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